El deporte tiene un poder transformador que ha ido impulsando una metamorfosis en todo lo que lo rodea, y la arquitectura no es una excepción. Con la premisa de que los estadios deben ser ‘venues’ capaces de generar negocio los 365 días del año, transformar estas instalaciones se ha convertido en el reto diario de los arquitectos.
En el marco del Sportcities Expo&Summit, que se está llevando a cabo este 21 y 22 de octubre en Valladolid, se ha celebrado una mesa redonda sobre la arquitectura española ante los retos de 2035. En ella han participado Blanca Sánchez, responsable de proyectos deportivos en Cruz y Ortiz; Claudia Mayor, arquitecta responsable área de equipamientos deportivos de KREAN, y Guillermo Guso, arquitecto director de proyectos en L35 Architects, responsable de estadios y arenas.
La conversación ha arrancado poniendo sobre la mesa el reto que tienen las instalaciones deportivas buscando ser útiles en los próximos diez o quince años. Sánchez apuntando que “el gran reto en diseño de arquitectura deportiva es entender que no se diseña con una finalidad de celebrar competiciones deportivas; tendemos a hacer edificios multifuncionales que tengan uso durante todo el año”.
La arquitectura deportiva se dibuja con flexibilidad, sostenibilidad y adaptabilidad
La responsable de proyectos deportivos en Cruz y Ortiz ha añadido que “son edificios que buscan ser flexibles, sostenibles y deben adaptarse a cada uso; va mucho más allá de un estadio en el que se celebran partidos cada quince días; el modelo convencional está obsoleto”.
Por su parte, Mayor ha querido relacionarlo con las ciudades deportivas, explicando que “tenemos que estar preparados para los cambios, para que la arquitectura sea flexible, que va a ser tan importante como la funcionalidad, sostenible y tecnológica, además de tener una relación estrecha con su entorno”.
Mientras que Guso ha puesto sobre la mesa la rentabilidad: “Hay administraciones cuyos estadios están obsoletos y necesitan darle salida más alá del deporte, en lo que hay mucho recorrido por hacer”.
El arquitecto director de proyectos en L35 Architects ha añadido que “no tenemos ni idea de lo que ocurrirá en cinco o diez años; la tecnología y los modelos de negocio cambiará”, ha apuntado. “No sabemos si se va a reconfigurar la forma de ir al estadio”, ha añadido, “por lo que la flexibilidad es fundamental”.

Blanca Sánchez, Claudia Mayor y Guillermo Guso durante la celebración de la mesa redonda.
La mesa ha continuado debatiendo sobre la sostenibilidad, algo que debe dejar de ser una declaración de intenciones. La responsable de proyectos deportivos en Cruz y Ortiz ha querido extrapolar este concepto a la arquitectura en general. “No se trata de considerar el estado final del edificio, sino que debemos proponer la sostenibilidad desde el principio”, ha asegurado, lo que se traducirá en una posterior rentabilidad del proyecto.
Guso considera que, por la cantidad de material que se utiliza para esas grandes estructuras, la sostenibilidad óptima aún está lejos. “El uso continuado de los estadios hace que toda esa inversión y la huella que se ha generado tenga mucho más sentido”, expone y añade que “extender la vida de estadios construidos hace años hace que la inversión se prolongue”.






