19 abril, 2024

Kamanar, la escuela senegalesa modelo de arquitectura sostenible y remanso de educación de calidad

Kamanar, la escuela senegalesa modelo de arquitectura sostenible y remanso de educación de calidad

El centro de enseñanzas del pueblo de Thionck Essyl, construido con materiales de la zona y en armonía con su entorno, ganó en 2022 el premio Aga Khan de arquitectura. El proyecto ha logrado reducir la ratio de estudiantes de la media de 50 que existe en Senegal a 30

El jefe de estudios de la escuela Kamanar, Cheikh Malick Camara, en la localidad senegalesa de Thionck Essyl, posa frente a dos de las 16 aulas que forman parte del complejo educativo. Las construcciones se distribuyen en grupos de cuatro por un amplio espacio de dos hectáreas salpicado de árboles.
El jefe de estudios de la escuela Kamanar, Cheikh Malick Camara, en la localidad senegalesa de Thionck Essyl, posa frente a dos de las 16 aulas que forman parte del complejo educativo. Las construcciones se distribuyen en grupos de cuatro por un amplio espacio de dos hectáreas salpicado de árboles.
Esta escuela pública, que recibió el premio Aga Khan de arquitectura en 2022, es un modelo de arquitectura sostenible y adaptado a su entorno. En la imagen, un árbol de mango integrado en el complejo.
Esta escuela pública, que recibió el premio Aga Khan de arquitectura en 2022, es un modelo de arquitectura sostenible y adaptado a su entorno. En la imagen, un árbol de mango integrado en el complejo.
Los arquitectos, los españoles Aina Tugores y David García, tuvieron muy en cuenta el calor habitual en esta zona: los bloques de tierra son porosos, la ventilación es cruzada y la orientación impide la incidencia solar en el interior. El cierre de las fachadas con celosías de madera y los paneles de chapa para proteger las aulas de la lluvia, también frecuente en verano, completan el llamativo perfil del conjunto.
Los arquitectos, los españoles Aina Tugores y David García, tuvieron muy en cuenta el calor habitual en esta zona: los bloques de tierra son porosos, la ventilación es cruzada y la orientación impide la incidencia solar en el interior. El cierre de las fachadas con celosías de madera y los paneles de chapa para proteger las aulas de la lluvia, también frecuente en verano, completan el llamativo perfil del conjunto.
Boyang Moustapha, director del centro educativo Kamanar, posa en una de las aulas.
Boyang Moustapha, director del centro educativo Kamanar, posa en una de las aulas.
Toda la mano de obra que intervino en la construcción de la escuela fue local, procedente de Thionck Essyl. De hecho, uno de los objetivos del proyecto era reforzar las capacidades de sus habitantes. En la imagen, el carpintero Lamine Sambou, que participó en la construcción. “Lo primero que les hice fue cuatro puertas en menos de una semana. Se quedaron tan contentos que me contrataron”, asegura. “La relación fue tan fructífera que, un año más tarde, me construyeron un taller. ¡Mi propio taller! En la vida había soñado con algo así”, añade. Hoy, es uno de los carpinteros de moda de la región.
Toda la mano de obra que intervino en la construcción de la escuela fue local, procedente de Thionck Essyl. De hecho, uno de los objetivos del proyecto era reforzar las capacidades de sus habitantes. En la imagen, el carpintero Lamine Sambou, que participó en la construcción. “Lo primero que les hice fue cuatro puertas en menos de una semana. Se quedaron tan contentos que me contrataron”, asegura. “La relación fue tan fructífera que, un año más tarde, me construyeron un taller. ¡Mi propio taller! En la vida había soñado con algo así”, añade. Hoy, es uno de los carpinteros de moda de la región.
David García, uno de los arquitectos del proyecto, posa con Kaoussou Niassy, 'Eno', maestro albañil.
David García, uno de los arquitectos del proyecto, posa con Kaoussou Niassy, ‘Eno’, maestro albañil.
Biblioteca y sala de lectura de la escuela Kamanar, donde se puede apreciar el diseño con bóvedas presente en todo el complejo. “El material más común en la zona es la tierra y en esta región de Casamance es interesante usarla en la construcción porque tiene entre un 20% y un 30% de arcilla, que es un excelente aglomerante natural”, asegura David García. “Sin embargo, debido a su fragilidad, la mejor solución fue la curva catenaria. Las bóvedas en tierra son muy utilizadas en África y forman parte de la arquitectura vernácula. Fue un ejercicio de rigor y respeto a la resistencia del material, no un gesto ni el trazo de un arquitecto”.
Biblioteca y sala de lectura de la escuela Kamanar, donde se puede apreciar el diseño con bóvedas presente en todo el complejo. “El material más común en la zona es la tierra y en esta región de Casamance es interesante usarla en la construcción porque tiene entre un 20% y un 30% de arcilla, que es un excelente aglomerante natural”, asegura David García. “Sin embargo, debido a su fragilidad, la mejor solución fue la curva catenaria. Las bóvedas en tierra son muy utilizadas en África y forman parte de la arquitectura vernácula. Fue un ejercicio de rigor y respeto a la resistencia del material, no un gesto ni el trazo de un arquitecto”.
En la escuela estudian actualmente un total de 464 alumnos, con una ratio máxima de estudiantes por clase de 30 o 32. La media de niños por aula en Senegal es de 50, pero en algunos colegios se llega hasta a 80, así que Kamanar es una rara excepción.
En la escuela estudian actualmente un total de 464 alumnos, con una ratio máxima de estudiantes por clase de 30 o 32. La media de niños por aula en Senegal es de 50, pero en algunos colegios se llega hasta a 80, así que Kamanar es una rara excepción.
La escuela cuenta con dos campos para la práctica deportiva. En la imagen, varios alumnos hacen gimnasia.
La escuela cuenta con dos campos para la práctica deportiva. En la imagen, varios alumnos hacen gimnasia.
En las dos hectáreas que conforman el complejo hay una clase de Informática y otra de Biología. En la imagen, alumnos asisten a una clase de Informática.
En las dos hectáreas que conforman el complejo hay una clase de Informática y otra de Biología. En la imagen, alumnos asisten a una clase de Informática.
Un grupo de chicas, en la entrada de la escuela.
Un grupo de chicas, en la entrada de la escuela.
Un grupo de profesores, durante uno de los recreos.
Un grupo de profesores, durante uno de los recreos.
ALFREDO CÁLIZ

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