Una villa transparente en el pinar de Arenzano: Eligo Studio reinterpreta la lección sobre la arquitectura prefabricada de Jean Prouvé diseñando desde cero una casa sustentable y autosuficiente desde el punto de vista energético y maravillosa desde el punto de vista estético.

La lección de Jean Prouvé
Una futurista casa sustentable de cristal donde antes había un viejo cobertizo para herramientas de jardín. Si bien las arquitecturas prefabricadas de Jean Prouvé surgieron como alojamientos temporales, ligeros e industriales para los trabajadores tras la Segunda Guerra Mundial, esta villa transparente, reinterpreta su legado con un enfoque contemporáneo y sustentable, convirtiéndose en un elegante experimento capaz de rendir homenaje al genius loci de Liguria y a las obras de los maestros que salpican el paisaje (desde Caccia Dominioni hasta Zanuso, pasando por Gardella, Ponti y Magistretti). “El Ayuntamiento ha sido muy comprensivo y ha entendido nuestro proyecto, en sintonía con el ADN del lugar y el savoir-faire que se respira en este pinar, y nos ha concedido los permisos”, cuenta Alberto Nespoli, cofundador de Eligo Studio junto con Domenico Rocca.

De almacén de herramientas a futurista
Las restricciones urbanísticas transforman lo que, en la idea inicial, debía ser un pabellón prefabricado en el pinar de Arenzano en una auténtica obra arquitectónica: “Hemos instalado paneles solares en el tejado, con guijarros transitables al estilo mediterráneo, y los ventanales cuentan con aislamiento térmico. La casa es autosuficiente desde el punto de vista energético”, continúa el arquitecto. En el exterior, las barandillas de color verde musgo, los voladizos y los muros de piedra seca recuerdan a los de la Gruta de Lord Byron en Portovenere y, en general, al lenguaje arquitectónico típicamente ligur. Al interior se accede a través de una puerta revestida con una “piel” de iroko perforado de inspiración náutica, un estilo que se refleja en las luces tipo portilla, el mobiliario de acero y madera, los tiradores y los espacios encajados diseñados al milímetro.

Una casa sustentable en la Pineta de Arenzano diseñada como un barco
“El propietario, pintor y apasionado del arte, había adquirido dos obras en el taller de Sofia Cacciapaglia, que marcaron la pauta para el diseño de todo el espacio, de unos 100 metros cuadrados”, continúa Nespoli. Estos dos paneles se convirtieron en las paredes de dos “cajas”, arquitecturas dentro de la arquitectura: por un lado está la cocina y, en el lado opuesto, una cama empotrada, todo hecho a medida. La única puerta es la del baño en este luminoso espacio diáfano rodeado de árboles y de la brisa. El mobiliario es un paso doble entre el ayer y el hoy: un sofacito de Magistretti y una mesita de Gardella dialogan a la perfección con las reinterpretaciones de formas icónicas de Eligo Studio, como una “tripolina” o una silla Chiavarina: “Pero esta vez el trenzado del asiento es de cuerda de escalada”, enésima referencia, sofisticada, a un material técnico. En el suelo, sencillas baldosas cuadradas colocadas en motivos bicolores crean una alfombra que recuerda los tonos del mar. En el techo, una decoración geométrica de paneles ribeteados con acero color chocolate acentúa el efecto de cabaña. “En un principio, este proyecto estaba destinado a convertirse en la casa del guardés de la finca de los propietarios, pero al final a los clientes les gustó tanto que decidieron pasar allí su tiempo. Y para el guardés diseñamos otra residencia”.







