La creciente complejidad operativa de condominios y edificios empresariales exige hoy una gestión más tecnológica, preventiva y especializada para garantizar seguridad, eficiencia y una mejor experiencia para residentes y empresas.
El crecimiento de edificios multifamiliares y corporativos con alta densidad de usuarios, múltiples ascensores, áreas comunes y sistemas automatizados viene transformando los desafíos de la administración inmobiliaria en el país. Lo que antes se limitaba al mantenimiento básico, hoy exige gestión tecnológica, monitoreo permanente y capacidad de respuesta inmediata frente a incidentes operativos.
Según cifras del sector inmobiliario y la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), Lima concentra más del 70% de la oferta de viviendas multifamiliares del país. A ello se suma el incremento de edificios corporativos y de uso mixto que incorporan coworkings, salas de reuniones, estacionamientos inteligentes y sistemas de control de accesos, elevando la complejidad operativa de estos espacios.
Para Erick Banich Montes, director de operaciones de Kubico Administradora de inmuebles, actualmente los edificios funcionan como ecosistemas que requieren una gestión cada vez más especializada. “Hoy un edificio corporativo o multifamiliar opera prácticamente como una pequeña ciudad: existen flujos constantes de personas, múltiples servicios funcionando en simultáneo y una alta dependencia de sistemas tecnológicos. Si no existe una administración preventiva y profesional, cualquier falla puede impactar directamente en la seguridad, operación y experiencia de los usuarios”, explica.
En esta línea, comparte algunas recomendaciones para una gestión más eficiente y segura:
1. Apostar por el mantenimiento preventivo y no reactivo. Ascensores, tableros eléctricos, bombas de agua, sistemas contra incendios y grupos electrógenos deben revisarse periódicamente para evitar interrupciones operativas. Por ejemplo, en un edificio corporativo, una falla eléctrica puede paralizar oficinas completas; mientras que en un condominio multifamiliar puede afectar servicios esenciales para cientos de residentes.
2. Incorporar tecnología para optimizar la gestión. Las plataformas digitales permiten controlar incidencias, programar mantenimientos, automatizar reportes y mejorar la comunicación con usuarios y propietarios. Además, herramientas con inteligencia artificial ayudan a monitorear consumos, controlar accesos y agilizar procesos administrativos, reduciendo tiempos de respuesta.
3. Garantizar una operación eficiente en edificios de alta densidad. En inmuebles con gran flujo de personas, la capacidad operativa es clave. Esto incluye ascensores suficientes, sistemas de acceso ordenados y protocolos claros para visitas, proveedores y emergencias. En edificios corporativos, por ejemplo, una mala gestión de accesos puede generar congestión y afectar directamente la productividad.
4. Supervisar constantemente las áreas comunes y espacios compartidos. Piscinas, gimnasios, coworkings, auditorios, terrazas o estacionamientos requieren controles permanentes para garantizar seguridad, limpieza y correcto funcionamiento. Una supervisión constante también ayuda a prevenir el deterioro prematuro de la infraestructura y mejorar la convivencia entre usuarios.
5. Contar con personal especializado y supervisión permanente. La administración inmobiliaria requiere personal capacitado en mantenimiento, seguridad, atención al cliente y gestión operativa. “La improvisación termina generando sobrecostos y mayores riesgos. Hoy los edificios necesitan administraciones con capacidad técnica, soporte tecnológico y supervisión constante para garantizar continuidad operativa y una mejor experiencia tanto para residentes como para empresas”, destaca Banich.
Finalmente, el especialista señala que la administración moderna ya no solo se enfoca en mantener operativa la infraestructura, sino también en brindar seguridad, eficiencia y una experiencia integral para quienes viven o trabajan en estos espacios.






