Entre los siglos XVIII y XIX, viajar por Roma, París, Venecia, Florencia y otras ciudades europeas se consideraba una parte esencial de la formación de los/las arquitectos/as recién graduados/as. En una época en la que el acceso a fotografías y publicaciones era sumamente limitado, estos viajes constituían la principal vía para experimentar la arquitectura de cerca. A principios del siglo XX, Le Corbusier reinterpretó esta tradición a su manera: a los 23 años, se embarcó en el *Voyage d’Orient* (Viaje al Oriente), recorriendo los Balcanes, Estambul y Atenas, y elaborando cuadernos de viaje a los que volvería durante toda su vida.

Años más tarde, un nuevo viaje volvería a transformar su perspectiva. Al visitar Sudamérica en 1929, Le Corbusier encontró en Río de Janeiro un paisaje que parecía desafiar algunas de sus propias convicciones. En Précisions sur un état présent de l’architecture et de l’urbanisme (1930), reconoce que ciudades como Río, São Paulo y Montevideo siguen una lógica moldeada por la geografía, y no solo por principios abstractos de composición. Este cambio de perspectiva se mantendría hasta su regreso a Brasil en 1936, cuando colaboró con el equipo liderado por Lúcio Costa en el diseño del Ministerio de Educación y Salud. Lejos de limitarse a importar el modernismo europeo, los/las arquitectos/as brasileños/as transformaron este diálogo entre geografía, condiciones locales y materiales en una arquitectura profundamente arraigada al clima, el paisaje y la cultura. De esta apropiación crítica surgieron obras como el Conjunto Habitacional Pedregulho, de Affonso Eduardo Reidy, el Conjunto de Pampulha, de Oscar Niemeyer, y el MASP y el Sesc Pompeia, de Lina Bo Bardi, reconocidas unánimemente como algunas de las aportaciones brasileñas más importantes a la arquitectura del siglo XX.

Una tradición que continúa
Aunque hoy en día es posible conocer prácticamente cualquier edificio a través de fotografías, videos, drones o modelos tridimensionales, la experiencia directa de la arquitectura sigue siendo irremplazable. Ningún registro puede reproducir la escala de un espacio, la textura de un material, la forma en que la luz cambia a lo largo del día o cómo un edificio se relaciona con la ciudad y la comunidad que lo rodea. Por eso, los/las arquitectos/as siguen viajando. Las bienales, las semanas del diseño, los talleres internacionales y las visitas a edificios emblemáticos siguen formando parte de la formación y la práctica profesional. El objetivo, sin embargo, sigue siendo el mismo que el de aquellos viejos cuadernos de viaje: observar de cerca, establecer conexiones, comprender cómo responde cada obra a su contexto y ampliar la propia perspectiva sobre la arquitectura.

Es este espíritu de observación y descubrimiento el que inspira un viaje arquitectónico por Brasil, tomando como referencia las Guías de Ciudades de ArchDaily. Organizada y dirigida por Insight Architecture, la experiencia conecta diferentes ciudades a través de su arquitectura histórica y contemporánea, combinando hitos emblemáticos con lugares que rara vez aparecen en los itinerarios convencionales. Diseñado a un ritmo más pausado, el viaje ofrece la oportunidad de observar, debatir y comprender las relaciones entre la arquitectura, las ciudades, los paisajes y la cultura, manteniendo viva una tradición en la que viajar sigue siendo una de las formas más enriquecedoras de aprender sobre arquitectura.
El viaje arquitectónico, de 11 días de duración, se llevará a cabo del 11 al 21 de noviembre de 2026, recorriendo São Paulo, Belo Horizonte e Inhotim, Brasilia y Río de Janeiro. Diseñado para un grupo de 12 a 24 participantes, el recorrido incluye alojamiento, vuelos nacionales y traslados, transporte durante las visitas, entradas, desayunos y almuerzos, así como cenas de bienvenida y despedida.






