- Ante el crecimiento vertical de Lima y la preocupación generada por los recientes movimientos sísmicos en el país y la región, la seguridad estructural cobra mayor relevancia entre los criterios que las familias deben evaluar al adquirir una vivienda.
En un país altamente sísmico como el Perú, la seguridad de una vivienda parte de un adecuado diseño estructural y del cumplimiento de la normativa vigente, pero involucra mucho más que ello. Los estudios técnicos del terreno, la calidad de los materiales, el proceso constructivo y los controles aplicados durante la ejecución forman parte de una cadena de decisiones que busca que una edificación tenga un comportamiento adecuado frente a un eventual movimiento sísmico.
“Una vivienda segura frente a un sismo parte, ante todo, de un buen diseño estructural y del cumplimiento de la normativa vigente. Pero la seguridad no depende de un solo elemento: es el resultado de una cadena de decisiones que comienza con los estudios técnicos del terreno, continúa con el diseño estructural y se materializa durante la construcción”, explica Aldo Canales, gerente comercial de Urbana.
Para la empresa, que participa directamente en el desarrollo y construcción de sus proyectos, esta integración permite tener mayor control sobre la ejecución de cada etapa. Esto comprende aspectos como la calidad de los materiales, el cumplimiento de los planos y especificaciones técnicas, los procesos constructivos y los mecanismos de supervisión y verificación.
“Para nosotros, la calidad no debería ser un control que aparece al final de la obra. Debe construirse desde el inicio y verificarse durante todo el proceso”, señala Canales.
Seguridad desde el terreno hasta la entrega
Uno de los primeros aspectos a considerar es el terreno sobre el cual se desarrollará una edificación. El estudio de mecánica de suelos proporciona información esencial para que los especialistas puedan determinar sus características y, a partir de ello, definir criterios relacionados con la cimentación y el diseño estructural. Por ello, cada proyecto debe responder a las condiciones específicas de su ubicación.
Este aspecto cobra especial relevancia en una ciudad que continúa creciendo verticalmente. Si bien la construcción en altura permite utilizar de manera más eficiente el espacio urbano, también incrementa la complejidad técnica de los proyectos y demanda una adecuada evaluación del terreno, análisis estructurales, coordinación entre las distintas especialidades y una ejecución rigurosa.
“Considero que el crecimiento vertical de Lima debe ir acompañado de mayores niveles de profesionalización, planificación y control, no solamente de edificios más altos”, sostiene el ejecutivo.
En este contexto, el cumplimiento de la normativa constituye el estándar mínimo que deben alcanzar las edificaciones. Sin embargo, desde la perspectiva de Urbana, la seguridad también debe formar parte de una cultura de calidad que incorpore controles y buenas prácticas adicionales y que la entienda como una responsabilidad frente al cliente.
Para las familias que evalúan adquirir una vivienda, Canales recomienda informarse y hacer preguntas sobre la empresa responsable del proyecto, los profesionales involucrados, las licencias y aprobaciones correspondientes y el cumplimiento de la normativa vigente. También considera relevante conocer quién desarrolla y construye el proyecto, su trayectoria, los proyectos entregados y el respaldo que existe detrás de la vivienda.
“La reputación y experiencia del desarrollador también son información relevante. Una empresa que tiene una trayectoria sólida, proyectos entregados y una cultura de calidad está poniendo su propia reputación detrás de cada proyecto”, afirma.
Finalmente, el ejecutivo hace una precisión importante frente a la expectativa de las familias sobre las denominadas viviendas o construcciones antisísmicas. Ningún edificio puede prometer que un terremoto no generará daños. El objetivo del diseño sismorresistente es proteger la vida de las personas y lograr que la edificación tenga un comportamiento adecuado frente a los eventos para los que ha sido diseñada.
“En un país sísmico como el Perú, la seguridad estructural no puede ser un atributo secundario de una vivienda. Tiene que estar presente desde la concepción del proyecto hasta la entrega del departamento”, concluye Canales.
Por ello, al momento de tomar una decisión de compra, recomienda que las familias no se queden únicamente con factores como el precio, la ubicación o los acabados. La seguridad, la calidad constructiva, el cumplimiento de la normativa y el respaldo y trayectoria de quien desarrolla el proyecto también deberían estar entre los principales criterios de evaluación.






