8 mayo, 2026

Pequeño departamento de 60 m2 donde la arquitectura define el diseño

Pequeño departamento de 60 m2 donde la arquitectura define el diseño

En este pequeño departamento la renovación comienza con una decisión clara: dejar que la arquitectura existente guíe el diseño

Lo de reducir para afinar no es algo nuevo, pero muchos parecen haberlo olvidado. Dieter Rams, al frente de Braun durante décadas, defendía que el buen diseño consiste en eliminar lo innecesario hasta quedarse con lo esencial. Su “menos, es más” no era una consigna estética, sino una forma de tomar decisiones: contenerse, editar, priorizar. Esa manera de trabajar sigue siendo hoy una referencia transversal, también en arquitectura, especialmente en proyectos donde intervenir demasiado puede diluir lo que ya funciona.

Aplicada a la vivienda contemporánea, esta lógica se traduce en una actitud muy concreta: observar antes de actuar y asumir que el proyecto no siempre es mejor cuando empieza desde cero. En el caso de esta renovación en el barrio de Sant Antoni, en Barcelona, esa premisa se convierte en el eje de todo el proceso. El estudio Bardo, fundado en 2021 por Emiliano Domingo, afronta aquí su primera intervención en la Ciudad Condal con una idea en mente: no competir con la arquitectura existente, sino apoyarse en ella para construir una nueva lectura del espacio.

cocina con techo abovedado con lmpara verde y mesa con base de rayas sillas negras plantas

Una vivienda que se abre y revela su estructura

El proyecto parte de un pequeño departamento en Barcelona de 60 metros cuadrados situado en un edificio de 1890 con un alto nivel de protección, una condición que obliga a trabajar desde la precisión. Con el tiempo, muchos de los tabiques pasaron a comportarse como muros de carga, lo que exigía una intervención estructural exigente para liberar el espacio sin comprometer la estabilidad. Esa operación, más técnica que formal, acaba siendo el punto de inflexión del proyecto.

“Se eliminaron dos de esos muros, incorporando los refuerzos necesarios para garantizar la estabilidad del conjunto”, explica Domingo. Pero lo relevante no es tanto la intervención en sí como lo que sucede después: al despejar el espacio, la vivienda revela su estructura original con una claridad que hasta ese momento no existía. “Cuando se liberó la estructura, entendimos que el proyecto ya estaba bastante definido; solo había que saber leerlo”

cocina con techo abovedado con lmpara verde y mesa a rayas cocina blanca
sala de estar con techo abovedado lmpara de mesa negra y sof verde. En la pared estanterías de madera

Esa lectura pasa por reconocer el valor de la bovedilla catalana, un sistema constructivo poco habitual para el estudio, pero determinante en este caso. “Fue casi un flechazo”, recuerda. A partir de ahí, ese elemento se convierte en el punto de partida conceptual y geométrico de toda la vivienda, dejando que su ritmo y su lógica condicionen el resto de elecciones sin necesidad de añadir capas innecesarias. “Cuando aparece un elemento tan potente, lo más interesante es no competir con él”

La curva como continuidad espacial

Una vez definida la base, el proyecto se desarrolla desde la coherencia y, por tanto, la geometría curva aparece como una extensión natural de la cadencia de las viguetas, trasladando ese ritmo al plano vertical y a las piezas que organizan la casa. “La curva introduce continuidad. Frente a la línea recta, que delimita, la curva acompaña”, explica Domingo, sintetizando una idea que atraviesa toda la intervención. Esa continuidad se materializa de forma especialmente clara en el vestidor, concebido como una pieza curva que no solo responde a una necesidad funcional, sino que también integra una cama plegable para invitados, tal y como solicitaba el cliente. “Sus dos únicas peticiones eran muy claras: mucho almacenamiento y la posibilidad de alojar invitados de forma puntual. Ambas se resolvieron en una única pieza”, señala.

ropero con techo abovedado y armarios curvos alfombra asimtrica banco negro
ropero con techo abovedado y baño color lima

Este elemento, lejos de quedar relegado a un segundo plano, adquiere un papel clave dentro de la vivienda, funcionando como una fachada interior que articula el recorrido y define las relaciones entre las distintas zonas. En paralelo, la estructura de vidrio curvo del dormitorio llama la atención sin gritar desde su transparencia e introduce una transición más gradual entre espacios. “Más que una puerta, es una pieza que suaviza el límite y convierte la transición en algo continuo”, explica. La organización espacial en esta reforma evita los cortes bruscos y permite que la casa se adapte a distintos usos sin necesidad de redefinirse constantemente.

dormitorio metido en una habitación circular transparente cama con ropa de cama rayada mesa de noche y una pequeña lmpara
habitación curva transparente con silla negra

Materiales, luz y continuidad

La voluntad de reducir es otro de los hilos conductores que guiaron a Emiliano. Pero no desde la ausencia, eso nunca. La paleta de materiales y colores responde a esta lógica: tonos neutros y cálidos que generan continuidad y permiten que la estructura se mantenga como elemento protagonista. “La decisión de concentrar el color únicamente en las vigas y las bovedillas es algo muy sutil, pero cambia completamente la percepción del espacio”, explica el arquitecto. Esta elección, además, supone un desplazamiento respecto a otros trabajos del estudio, más centrados en la expresividad material.

cocina con techo abovedado con lmpara verde e isla acanalada espejo como parte del mobiliario estantes

A esa misma lógica responde el uso del espejo, integrado como una herramienta espacial y no como un recurso decorativo. “Se utiliza para amplificar la luz natural, conectar visualmente las zonas y desdibujar límites que no podíamos eliminar del todo”, señala. Su presencia aparece en puntos clave, reforzando la sensación de continuidad. La magia de los espejos es siempre infalible. Junto a estas decisiones más evidentes, el proyecto se apoya en una serie de gestos mínimos que terminan de construir su atmósfera. “La mesa de comedor con su juego de líneas en madera o los listones de abedul teñido en los muebles ayudan a reforzar el ritmo de las curvas”, apunta Domingo. Son elementos discretos, pero fundamentales para consolidar el lenguaje del conjunto.

cocina blanca espejos como parte de mobiliario lavavajillas con grifería dorado

Espacios fluidos y contrastes sutiles

“La casa se entiende más como un recorrido que como una suma de estancias, una secuencia fluida casi sin principio ni final”, resume Domingo. Esta idea se traduce en una experiencia espacial en la que los límites se suavizan y las conexiones visuales se mantienen incluso cuando la compartimentación es inevitable. El uso del espejo en zonas de transición o el tratamiento del vidrio en el dormitorio permiten mantener esa continuidad sin forzar la planta. “Incluso en los puntos donde no podíamos eliminar el límite, intentamos desdibujarlo”, explica. El resultado es una vivienda que se adapta a un estilo de vida más flexible, donde los espacios no están definidos de manera rígida, sino que se relacionan entre sí.

baño en color lima lavamanos blanco con estructura de madera espejos con formas curvas regadera de cristal
baño de color lima espejos curvos lmpara de color azul y blanca

El único momento donde la lógica cambia es el baño, donde el revestimiento cerámico amarillo envuelve paredes y techo, generando una atmósfera más intensa y sensorial. Una decisión puntual que introduce contraste dentro de un conjunto contenido, sin alterar su coherencia.

La cocina se plantea como un punto de anclaje dentro de ese recorrido continuo, más cercana a una pieza de mobiliario que a un espacio autónomo. Frentes acanalados en madera que introducen textura sin romper la paleta neutra y un gran espejo ahumado que amplifica la luz y extiende visualmente la zona de día. “Actúa como núcleo doméstico”, explica Domingo, no tanto por su tamaño como por su capacidad de organizar el uso cotidiano alrededor de ella.

Hemos aprendido la lección: lo interesante aparece cuando dejas de buscar un momento protagonista. Bardo no quiso construir a partir de un único gesto, sino de una serie de decisiones que se encadenan con naturalidad. Solo hay que saber ordenarlas (y no todos pueden).

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