La entrada de una parada de metro se ha remodelado con una serie de bóvedas cerámicas que resguardan espacios de encuentro y estancia al margen del intenso tráfico del barrio.
Completada en tan solo siete meses, la obra de albañilería no precisó de la intervención de especialistas al partir de una malla de acero sobre la que se aparejaron, con sutiles variaciones, los ladrillos hechos a mano.










