La intervención recupera un tramo desaparecido del histórico Camino de Ignacio de Loyola en Manresa, conectando nuevamente el Pont Vell, la Creu del Tort y el entorno del Pozo de Luz. Este itinerario tiene un valor histórico y simbólico: en 1522, Ignacio de Loyola descendió desde Montserrat hasta Manresa, donde permaneció once meses y escribió los Ejercicios espirituales. Además, el camino formaba parte de la vida cotidiana del barrio de Les Escodines y era utilizado por sus vecinos, especialmente por las mujeres que bajaban a lavar la ropa al río Cardener. Antes de la actuación había desaparecido el tramo de este itinerario que presenta un salto orográfico importante.
La escalera mirador de la Vall del Paradís nace con la voluntad de restituir esta conexión histórica y territorial, resolviendo el tramo más abrupto del recorrido. La nueva escalera salva un desnivel de 13 metros entre dos terrazas rocosas y crea un mirador abierto al valle, al río Cardener y a la montaña de Montserrat. La estructura, ligera y permeable, se separa de la roca. Una piel formada por barras corrugadas de acero filtra las vistas sin interrumpirlas, generando un equilibrio entre protección y contemplación.
Toda la intervención se construye a partir de un único lenguaje material: el acero corrugado de 16 mm de diámetro, utilizado tanto en la estructura como en el pavimento. El sistema constructivo permitió prefabricar la escalera en taller y montarla posteriormente mediante una grúa, minimizando el impacto sobre el entorno natural y agrícola.



















