15 abril, 2024

En esta vivienda señorial de estilo minimalista se descubrieron unos increíbles frescos del siglo XVIII

Al descubrir frescos del siglo XVIII, la arquitecta Barbara Vacusa decidió dar un aspecto minimalista a esta vivienda señorial de 82 m2 en la ciudad italiana de Cuneo.

En esta vivienda señorial se combina el pasado y el presente, con frescos del siglo XVIII y una decoración minimalista

Estamos en Cuneo, en la región italiana de Piamonte. Aquí, en el interior de un edificio histórico conocido como Palazzo Rubatti di Torricella (o Palazzo Tornaforte), que construyó a mediados del siglo XVII el arquitecto Francesco Gallo, cobra vida un sorprendente piso de 82 m2 que realza la identidad del propio edificio. La arquitecta y diseñadora Barbara Vucusa ha sido la responsable del proyecto de renovación, que cuenta con numerosos frescos del siglo XVIII, techos altos y un diseño limpio y minimalista. Entre la exaltación del pasado y la afirmación del presente, la reforma ha devuelto a la luz los frescos originales, que los diversos propietarios habían ido ocultando con el paso del tiempo. Tal y como explica la propia diseñadora, “al retirar el falso techo, se descubrieron representaciones del siglo XVIII, que se han restaurado y se les ha devuelto su color original”.

cocina con isla y muebles blancos frescos en el techo

Estos elementos devuelven a un edificio del siglo XVIII su antiguo esplendor

Con la reforma de esta vivienda señorial –respetando, por supuesto, las exigencias del cliente–, se pretendía devolver a la vivienda su aspecto original. No hay más que ver el salón: un ambiente moderno y minimalista que, al mismo tiempo, resalta las características típicas de los salones señoriales, “permitiendo a quien entra respirar un poco la atmósfera de los palacios de época”. Estos rasgos son los techos pintados al fresco, las grandes aberturas al exterior y las decoraciones con relieve de las paredes. Aquí, la cocina, la mesa del comedor y el mobiliario se hicieron a medida según las necesidades del cliente y se diseñaron directamente sobre los espacios “para que la transición de una zona a otra sea apenas perceptible, manteniendo cada una su propia función”, explica la arquitecta Barbara Vucusa. Las líneas limpias de los muebles hechos a medida se alternan con las formas más suntuosas de los complementos, como por ejemplo –solo por citar algunos–, las sillas de Kartell y el aparador de Cattelan. “Elegimos ambos para equilibrar y llenar las estancias con su presencia”, dice la arquitecta.

Techos altos y frescos en armonía con un diseño minimalista

“Antes de las obras de diseño y reforma”, explica la arquitecta, “el gran salón estaba dividido en tres estancias: pasillo, salón y cocina, con techos falsos y desviaciones en el suelo de baldosas que databan de los años 70”. Entonces, como ya no quedaba ni rastro del antiguo pavimento, Barbara quiso crear un nuevo suelo de resina, haciendo inserciones naturales “para conseguir un suelo lo más parecido posible a la antigua arenisca, que pudiera interactuar con los frescos de las bóvedas, sin que ninguno destacara sobre el otro”. El resultado es muy agradable, ya que le da al piso un aspecto fresco y luminoso.

La distribución del dormitorio también es particular, ya que se ha dividido en tres zonas diferenciadas: cama, vestidor y cuarto de baño privado. Desde la cama se puede ver la bañera exenta, realzada con el papel pintado de Inkiostrobianco, “para recrear un ambiente relajante a la par que elegante, que evoca a los baños de los castillos y casas señoriales de la época”.

  • Frescos del siglo XVIIISin duda, los protagonistas de la vivienda son los frescos del siglo XVIII, que destacan por encima del resto de elementos.

Mínimos elementosFrente al sofá, lo único que se ve es la televisión colgada de la pared y dos apliques.

  • Mínimos elementosFrente al sofá, lo único que se ve es la televisión colgada de la pared y dos apliques.
  • Piezas a concienciaEl aparador Royalton de Philip Jackson para Cattelan se basa en una composición de volúmenes tridimensionales que forman un fascinante patrón geométrico.
  • Piezas a concienciaEl aparador Royalton de Philip Jackson para Cattelan se basa en una composición de volúmenes tridimensionales que forman un fascinante patrón geométrico.
  • Cortesía de Barbara Vucusa Architetto | © Marco Tacchini4/10Vuelta a los orígenesLa reforma ha sabido devolver el resplandor a los frescos originales del siglo XVIII.

La cocina

La cocina se compone solo de muebles bajos para no obstaculizar la decoración del techo y no recargar el espacio.

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