Durante años, las oficinas fueron concebidas como espacios destinados principalmente al trabajo individual. Sin embargo, la consolidación de modelos laborales más flexibles ha cambiado esa lógica. Hoy, las organizaciones buscan que estos ambientes faciliten la colaboración, la creatividad y el intercambio de conocimientos, transformando la oficina en un espacio de encuentro que permite generar ideas, fortalecer la cultura y responder con mayor agilidad al negocio.
Esta transformación ya se refleja en el mercado peruano. Según Binswanger, el 46% de las empresas en Lima ya opera bajo un modelo híbrido y el 65% solicita a sus colaboradores asistir a la oficina al menos tres días por semana. A esto se suma la recuperación del mercado de oficinas: la firma CBRE Perú reporta que la tasa de vacancia de oficinas premium bajó de 18% a 12.5% en el último año, evidenciando mayor demanda por espacios eficientes y adaptados a las nuevas dinámicas laborales. Ese cambio ya se siente puertas adentro de los operadores de coworking del país.
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«Hoy las empresas entienden que una oficina debe generar valor más allá del espacio físico. Los equipos necesitan ambientes que faciliten la colaboración, la innovación y el intercambio de conocimientos, permitiendo que la presencialidad responda a un propósito claro y no únicamente al cumplimiento de una jornada laboral», señala Javier Merino, gerente general de Growyard.
Entre los principales cambios que marcan esta transformación, Merino destaca:
- Espacios más colaborativos: las organizaciones priorizan áreas destinadas al trabajo en equipo, reuniones y sesiones de innovación, reduciendo la dependencia de los puestos individuales tradicionales.
- Mayor flexibilidad en la distribución: los espacios se diseñan para adaptarse a diferentes actividades durante la jornada, permitiendo un uso más eficiente de la oficina según las necesidades de cada equipo.
- Bienestar y experiencia del colaborador: la iluminación, las zonas comunes, el confort y la interacción entre personas adquieren mayor relevancia como factores que contribuyen al compromiso y la productividad.
Esta evolución también responde a una tendencia internacional. Según CBRE, las empresas están sustituyendo progresivamente los escritorios asignados por modelos de uso compartido y espacios colaborativos. Entre 2021 y 2024, las organizaciones que mantenían puestos fijos disminuyeron del 83% al 55%, mientras que los esquemas híbridos y de escritorios compartidos crecieron del 12% al 36%, reflejando un cambio estructural en la manera de diseñar y utilizar las oficinas.
La evolución de los espacios de trabajo demuestra que la oficina ya no compite con el trabajo remoto, sino que busca ofrecer experiencias que difícilmente pueden replicarse a distancia. Las empresas que ya están adaptando sus oficinas a este modelo —como muestra el crecimiento de espacios flexibles en el mercado— parten con ventaja frente a los desafíos de retención y productividad que vienen.






