Cuando Mónica Diago puso en marcha su propio estudio de arquitectura e interiorismo, hace ahora 15 años, tuvo clara una cosa: que el detalle diferenciaría sus proyectos. Desde entonces, para cumplir esa idea se ha servido de esos oficios que, con el hacer de las manos, son capaces de crear cosas únicas. Hoy, para potenciar ese trabajo artesano que cada día cuesta más encontrar y expandir sus diseños a nuevos hogares ha lanzado una línea de muebles de diseño y decoración -Diago Home- con la que, además, pretende dejar huella en el futuro impulsando la formación de jóvenes en profesiones que se hallan en peligro de extinción.
«Para dar forma a esos espacios con personalidad que creamos, siempre hemos trabajado con artesanos: marmolistas, ebanistas, tapiceros, herreros… En los últimos años, detectamos que algunos talleres empezaban a cerrar porque no tenían relevo. Y en el estudio cada día nos es más difícil trabajar con ellos, porque los que no están cerrando están colapsados, o no llegan a los plazos o tienen precios carísimos», comienza a contar la arquitecta a GRAN MADRID desde uno de los últimos espacios premium que ha diseñado en la calle Barquillo para su propia inmobiliaria -Lumier- y en donde se respira el lujo artesano.
Hace unos meses, para impulsar el trabajo de esos profesionales y al mismo tiempo dar respuesta al interés de sus seguidores por algunos de sus diseños, se le ocurrió lanzar Diago Home. «Cuando publicábamos nuestros proyectos en redes, nos preguntaban: ‘¿De dónde es la mesa o la silla?’. Y les decíamos que eran diseños nuestros. Porque para llegar al nivel de detalle que queremos, nosotros no sólo hacemos el interiorismo sino que diseñamos los muebles. De ahí surgió la idea de lanzar una colección con la que llegar a un público más amplio que quiere un diseño nuestro pero no puede contratarnos», explica la arquitecta.
Entre sofás de diseño y objetos artísticos
En su primera colección cápsula hay sofás de diseño, mesas de comedor y de centro de materiales nobles, cabeceros especiales o pequeños objetos como candelabros, bandejas, sujetalibros. «Cada una de esas piezas las tratamos como una obra de arte; están numeradas. Queremos elevar el producto y que cuando alguien compre una bandeja no sea sólo eso, sino que sepa que adquiere una pieza singular fabricada con las manos y que es única», asegura Diago, quien indica que no son objetos para todos los públicos, sino «quien sepa valorarlos». «Lo que creamos, traspasa modas y tendencias», agrega.
Para que ese «granito de arena» que ha puesto en la artesanía cobre aún más fuerza, parte de los beneficios de su nueva firma están destinados a que jóvenes puedan formarse en esos oficios. A través de un sistema de becas, este año Diago Home está ayudando a 10 chavales del Instituto León Felipe de Torrejón de Ardoz que estudian el primer curso del Grado Medio y Superior de Ebanistería.
«En el centro identifican a los jóvenes más vulnerables porque, aunque la formación sea pública, tiene unos costes de materiales y hay familias que no pueden abordarlos. Nuestra idea es acompañarles y en los siguientes años ver de qué formar podemos ser más eficientes, incluso ayudar en otros procesos, hacer un concurso para que nos diseñen algo… Y extrapolar las ayudas a otros oficios como el de tapicero, para el que no existe escuela», detalla la interiorista.
Con su base de operaciones en Madrid, y extendiendo su hacer por Barcelona, Málaga o La Rioja, ella, que siempre ha sabido dar rienda a su creatividad infinita a través de la manualidad, se ha propuesto un reto para salvar la artesanía en el que nadie antes se había adentrado. «Quiero pensar que estamos a tiempo de rescatarla para que no desaparezca. Todo lo que esté hecho con las manos, ese trabajo, no nos lo va a quitar la IA. Nosotros hablamos de inteligencia artesanal», expresa Diago, para quien esos oficios se han convertido en un indispensable de esos hogares singulares, boutique y de «efecto wow» que diseña.






