La Casa Embarcadero, situada en Peñalagos junto al embalse de Entrepeñas en Pareja, Guadalajara, ha sido reconocida con el Premio de Arquitectura en la categoría de Obra Nueva Vivienda en los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha. Este galardón, otorgado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM), destaca la notable integración de la vivienda en su entorno natural, un desafío que el arquitecto Ignacio Borrego Gómez-Pallete abordó con gran responsabilidad y creatividad.
Desde su primera visita, el arquitecto quedó fascinado por la belleza del lugar y la importancia de preservarlo. «Me dijeron: queremos hacer una casa aquí. Y yo lo que les pedía era que no hicieran nada, porque aquello era precioso», recuerda Borrego. Así comenzó un proceso de diseño enfocado en construir sin alterar la magia del entorno, entre el verde de los pinos y las aguas del embalse.
La visión del arquitecto se plasmó en una gran terraza que se asemeja a un embarcadero de madera, permitiendo a los residentes disfrutar de vistas inigualables. La vivienda parece flotar sobre la ladera gracias a un voladizo de diez metros, uno de los elementos más distintivos de su diseño.
El jurado del COACM destacó que la obra es «una síntesis perfecta de lo que es la arquitectura», atribuyendo a la Casa Embarcadero el mérito de ser un «artificio ingenioso que flota por el terreno del bosque sin tocarlo». Este enfoque ha sido crucial para que la arquitectura no solo se adapte, sino que celebre la esencia del entorno.
A pesar de los retos técnicos y las dudas, la confianza de los propietarios en la visión del arquitecto permitió que la Casa Embarcadero se materializara como un ejemplo de armonía entre construcción y entorno. «En cada paso del proyecto alguien dijo que aquello no se podía hacer», señala Borrego, quien, con perseverancia y creatividad, sorteó cada obstáculo.
La elección de materiales también refleja este compromiso: los tonos oscuros de la fachada mimetizan la vivienda con el bosque, mientras que la textura del hormigón, moldeada con listones de madera, añade sombras y profundidad, reforzando su conexión con la naturaleza.
Más allá del reconocimiento formal, Borrego valora las imágenes enviadas por los propietarios que muestran momentos vividos en la casa: desayunos, proyecciones de cine al aire libre y el juego de la luz a través de los árboles. «Para mí, esas imágenes demuestran que la arquitectura ha cumplido su verdadera misión, mejorar la vida de quienes la habitan», señala el arquitecto.
Con estos premios, el COACM no solo busca reconocer la excelencia arquitectónica, sino también acercar la arquitectura a la sociedad, mostrando que detrás de cada obra hay una historia de esfuerzo, decisiones complejas y una visión transformadora. La Casa Embarcadero ejemplifica cómo la belleza y la técnica pueden unirse para crear un refugio en medio de la naturaleza.






