El Palazzo Serristori, en Florencia, renace con una restauración impulsada por la empresa Lionard e incluye doce residencias de súper lujo en el corazón de la ciudad italiana, una de ellas adquirida por una nieta de Pablo Picasso por más de 10 millones de euros. La clientela es de perfil internacional de alto nivel.
Uno de los palacios renacentistas más importantes de Florencia se prepara así para una nueva etapa de esplendor. El Palazzo Serristori, histórica residencia con vistas al río Arno y vinculada a una familia noble aliada de los Médici, ha sido objeto de una importante restauración cuya comercialización fue gestionada por Lionard, devolviendo el brillo a uno de los edificios más prestigiosos de la ciudad. El proyecto ha dado lugar a doce apartamentos de lujo, con superficies de entre 170 y 500 metros cuadrados, destinados a la élite internacional.
Entre los compradores más destacados figura Madeleine, nieta de Pablo Picasso, lo que refleja el fuerte atractivo del mercado inmobiliario de lujo florentino entre grandes nombres internacionales. La residencia, del siglo XVI, abarca unos 5.500 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas y conserva elementos arquitectónicos y decorativos de gran valor: frescos originales, chimeneas de mármol, una gran estufa de terracota y espectaculares lámparas de Murano del siglo XVIII que dominan el gran salón de baile. Este salón, de 250 metros cuadrados, es considerado el más grande de la ciudad y ha sido transformado en un espacio común para los propietarios.
El proyecto de Lionard combina la memoria histórica del edificio con servicios exclusivos propios de residencias contemporáneas de alto nivel. Además del salón monumental, los residentes disponen de spa, zona fitness, piscina y un amplio jardín de 2.748 metros cuadrados. El complejo contará también con tres entradas independientes, cada una equipada con ascensor.
Entre las propiedades más exclusivas, destaca un apartamento vendido por más de 10 millones de euros a la descendiente del célebre artista, considerado uno de los padres del Cubismo. Se trata de una vivienda situada en la segunda planta, con vistas directas al Lungarno y una superficie de unos 360 metros cuadrados. La residencia se organiza en torno a una espectacular zona de día, con espacios muy luminosos gracias a grandes ventanales. El núcleo es un amplio salón principal, acompañado de un comedor con cocina abierta y un baño de invitados.
La propiedad incluye además un segundo salón que conduce a un altillo con zona de lectura, conectado con dos dormitorios dobles. Cada habitación cuenta con zona de descanso, vestidor y baño en suite. La zona de noche se completa con un tercer dormitorio principal con salón privado, baño propio y vestidor.
La rehabilitación del Palazzo Serristori confirma el papel central de Florencia en el mercado inmobiliario de altísima gama: un lugar donde historia, arte y lujo siguen convergiendo, atrayendo a inversores y compradores de renombre internacional.






