La educación ambiental no solo se aprende en el colegio. También se construye en los espacios donde las personas viven y conviven a diario. En ese sentido, los condominios se han convertido en un entorno clave para fomentar hábitos sostenibles a partir de la práctica cotidiana y el trabajo comunitario.
Separar los residuos, cuidar las áreas comunes, participar en actividades vecinales o involucrar a los niños en el respeto por el entorno son acciones simples que, cuando se realizan de manera colectiva, generan cambios reales y sostenibles en el tiempo.
“Cuando las personas viven en comunidad, el aprendizaje ambiental se vuelve práctico y constante. Los hábitos sostenibles son más fáciles de mantener cuando se construyen junto a otros, porque lo que hace un vecino influye en los demás y convierte las acciones individuales en un esfuerzo colectivo”, señala Richard Chávez, subgerente de Acompañamiento Social de Besco, quien comparte cinco acciones que los vecinos pueden impulsar desde su condominio.
- Separar residuos y participar en reciclatones: Contar con contenedores para la segregación de residuos, como plástico o cartón, facilita que las familias incorporen esta práctica como parte de su rutina diaria. A ello se suman las reciclatones vecinales, que permiten recolectar grandes volúmenes de material reciclable y refuerzan el compromiso ambiental colectivo.
- Cuidar y activar las áreas comunes y verdes: Las áreas comunes no solo cumplen una función práctica. Cuando se cuidan y se utilizan de forma responsable, se convierten en espacios que fortalecen la convivencia y la conciencia ambiental. Jardines, zonas verdes y biohuertos ayudan a valorar el entorno compartido.
- Promover acuerdos de convivencia sostenible: Pequeños acuerdos entre vecinos —como reducir el uso de plásticos en actividades comunes, respetar horarios de riego o mantener limpios los espacios compartidos— contribuyen a una convivencia más ordenada y alineada con el cuidado del ambiente.
- Involucrar a niños y familias en actividades ambientales: La educación ambiental es más efectiva cuando involucra a toda la familia. La adopción de árboles dentro del condominio o los biohuertos, por ejemplo, permiten que niños y adultos se conecten con la naturaleza, aprendan sobre el cuidado de las plantas y encuentren un espacio para compartir y desconectarse del estrés diario.
- Fortalecer la comunicación y la participación vecinal: Informar, convocar y reconocer la participación de los vecinos es clave para sostener estos hábitos en el tiempo. Una comunidad informada y participativa tiene más herramientas para integrar prácticas sostenibles en su día a día.
Estas acciones se impulsan desde el programa de Acompañamiento Social WASI, iniciativa de Besco orientada a fortalecer la convivencia vecinal y brindar herramientas prácticas para una vida en comunidad más sostenible. WASI forma parte de Besco Sostenible, la estrategia transversal que integra la sostenibilidad en todas las etapas de sus proyectos, desde el diseño hasta la vida diaria de quienes los habitan.
Sobre Besco Besco es una empresa peruana con 27 años de experiencia en el sector de la construcción, especializada en el desarrollo inmobiliario, las concesiones de infraestructura vial y la construcción de proyectos de infraestructura a gran escala. Desde su fundación, ha contribuido al desarrollo del país con inversiones, creación de puestos de trabajo y el aporte de más de 37 millones de soles en impuestos. A lo largo de su trayectoria, ha entregado más de 25 mil departamentos y ha desarrollado más de 20 proyectos inmobiliarios, tanto propios como en colaboración con terceros






