27 febrero, 2026

Las mujeres reescriben la historia de la arquitectura y la construcción: cómo las nuevas generaciones derriban barreras invisibles

Las mujeres reescriben la historia de la arquitectura y la construcción cómo las nuevas generaciones derriban barreras invisibles

A lo largo de la historia, la arquitectura y la construcción han sido consideradas actividades masculinas y la participación de las mujeres, aunque constante, permaneció invisibilizada. Sin embargo, la industria atraviesa un proceso de transformación impulsado por el avance femenino en todos los niveles.

Casos como el de las obreras que reconstruyeron el puente de Waterloo en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, cuya contribución recién fue reconocida oficialmente en 2015, invitan a una revisión de la historia. “Las mujeres siempre formaron parte de la industria, desde la planificación hasta la obra, solo que durante mucho tiempo su presencia fue invisibilizada. Hoy eso está cambiando, y los números lo empiezan a mostrar”, destacó la arquitecta Belén March, investigadora, especializada en la construcción de espacios educativos y de salud.

La exclusión de las mujeres de los relatos oficiales sobre infraestructura y diseño se repite en distintas épocas y geografías. En el Antiguo Egipto, documentos y restos arqueológicos prueban que mujeres participaron en la construcción y supervisión de obras. Durante la Edad Media, registros gremiales de Francia e Inglaterra documentan su presencia como fabricantes de mortero y transportistas de piedra, y en el siglo XIX, Emily Roebling asumió la dirección técnica del puente de Brooklyn en Nueva York. Estos ejemplos revelan un patrón global de aporte femenino y posterior ocultamiento de los grandes proyectos constructivos.

Diversos estudios y experiencias muestran que la presencia femenina redefine dinámicas y prioridades en los equipos de trabajo. March remarcó: “Muchas veces noto que cuando hay mujeres en equipos de obra y planificación se generan dinámicas más colaborativas, se cuida más la comunicación y se incorpora una mirada más integral sobre la comunidad y sus necesidades”.

Señaló también que “muchos estudios muestran que cuando las mujeres participan se incorporan temas fundamentales como la seguridad, recorridos visibles y accesibilidad, mayores espacios verdes y de permanencia, lugares de ocio. En los últimos años hemos podido detectar la ausencia de espacios adecuados para la crianza de niños en espacios públicos, gracias a eso hoy en día estamos empezando a ver más baños familiares y de privacidad para el desarrollo de la maternidad”.

March observó que la participación de la mujer en el área está creciendo y lo atribuyó a la acción de movimientos sociales que impulsaron la igualdad de oportunidades y cuestionaron la idea de que ciertos trabajos “eran para hombres”. Subrayó que “hoy es cada vez más común ver mujeres dirigiendo obras, coordinando equipos, fundando empresas constructoras o especializándose en oficios técnicos”. Además, destacó que “esta nueva presencia no es meramente numérica, sino que redefine dinámicas de liderazgo y organización en los equipos. Muchas profesionales del sector impulsan estilos de liderazgo más colaborativos, integrando miradas sociales y ambientales, no solo están participando del sistema laboral sino que lo están redefiniendo desde adentro”.

Según los últimos datos consolidados de 2025, la participación de las mujeres en la industria de la construcción en Argentina ha alcanzado un nivel cercano al 10-11%, cifra que contempla tanto roles administrativos y de arquitectura como el trabajo en obra. Sin embargo, el Dossier Estadístico del INDEC (marzo 2025) reveló que en tareas operativas directas de obra la participación sigue estancada en torno al 1%. En países como España, la presencia femenina en el sector supera el 11%.

La experiencia personal de March ilustra los desafíos y cambios en el sector: “Cuando empecé mi carrera, trabajé en dos estudios de arquitectura muy distintos. En uno, siendo la única mujer, tuve que esforzarme el doble para ser reconocida y romper con estereotipos. En otro, liderado por mujeres, recibí confianza y oportunidades desde el inicio. Esa diferencia me hizo entender cómo el entorno laboral puede influir en las oportunidades de desarrollo”.

March concluyó: “Cada vez veo más clientes entusiasmados por la presencia femenina en equipos de trabajo. Me gusta pensar que muchos de estos hombres son padres de hijas que están esforzándose por ser reconocidas y respetadas en el mundo profesional, y que eso también ayuda a despertar una cierta empatía incluso en rubros tradicionalmente masculinos como la construcción”

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