
Descripción enviada por el equipo del proyecto. Arupo se levanta serena frente al volcán Ilaló, en el barrio Cornejo de Conocoto. Es la casa de una pareja que inicia su etapa de jubilación no como final, sino como umbral hacia un tiempo distinto: un ritmo más lento para el trabajo, más intenso en el amor a sus hijos y nietos. Un refugio íntimo y a la vez abierto, dispuesto a recibir a la familia, a los amigos, a la vida que sigue fluyendo.

La memoria de un accidente marcó en ellos la certeza de que habitar debía ser sin barreras. La casa se adapta entonces a la pendiente con rampas que enlazan tres niveles en un recorrido continuo, casi como si todo fuera un solo plano. El movimiento se vuelve libre, accesible, sin interrupciones.


Su planta casi cuadrada se organiza en torno al árbol de arupo y a la fuente que lo abraza en el patio central. Allí el tiempo se vuelve visible: el florecimiento rosado anuncia estaciones, la sequía y la lluvia tiñen los muros, los amaneceres y atardeceres enmarcados por el patio recuerdan que cada día es distinto. Este corazón verde y líquido convoca lo social y lo íntimo, y se abre con delicadeza al Ilaló y a sus jardines.


La construcción se sostiene en tres principios: confort, cercanía y recogimiento. Los muros portantes de ladrillo artesanal, hechos en las faldas del mismo volcán que acompaña la vista, revelan en su irregularidad la huella del trabajo humano. Sobre ellos descansa una cubierta de madera que multiplica la calidez de la luz, creando espacios tejidos con sombras, refugios habitados por el tiempo.


Arupo es más que vivienda: es memoria y renovación. Un lugar donde la madurez se acoge con gratitud, y donde cada rincón recuerda que la vida, incluso en su pausa, sigue floreciendo.







