La propuesta ganadora del concurso para levantar en Soria 80 viviendas sociales parte de una imagen sencilla pero cargada de significado: veintiséis camiones, los necesarios para transportar los paneles prefabricados de madera contralaminada (CLT), que conforman la estructura completa del edificio. Este dato logístico, aparentemente menor, se convierte en el origen del proyecto y en una reflexión arquitectónica sobre una arquitectura que nace de la medida, del pliegue y de la logística como generadoras de forma y sentido.
El edificio se inserta en un entorno urbano complejo, en el límite entre una nueva ciudad residencial y un tejido industrial en transformación. Se concibe como una línea articulada, un zigzag que se adapta al perímetro irregular de la parcela y que, al plegarse, genera una secuencia de espacios públicos y comunitarios de distintas escalas. Más que un objeto cerrado, el proyecto se plantea como una infraestructura abierta y permeable, donde la vivienda se entiende como relación y los espacios comunes adquieren un papel central.
Las piezas habitables se giran aproximadamente 45 grados respecto al eje este, introduciendo una torsión que responde a criterios climáticos y espaciales. Este gesto optimiza la orientación solar, favorece la ventilación cruzada y libera terrazas triangulares que actúan como espacios de transición entre lo privado y lo colectivo. Al mismo tiempo, la silueta resultante evoca el perfil industrial en diente de sierra, estableciendo un vínculo con la memoria productiva del lugar.
El conjunto alberga 80 viviendas y se organiza en tres niveles sobre rasante más sótano. Las galerías exteriores, orientadas hacia el frente industrial, funcionan como filtros y espacios de relación, mientras las viviendas se abren al sur, hacia el parque urbano. Los 628 m² de espacios comunes se distribuyen a lo largo de las distintas plantas del edificio, reforzando una vida comunitaria activa. El acceso a las viviendas se realiza mediante galerías exteriores longitudinales que recorren cada planta, fomentan la vida colectiva y se amplían frente a las entradas para convertirse en espacios de relación vecinal.
Constructivamente, el uso de CLT prefabricado, una cimentación puntual y una envolvente altamente eficiente reducen la huella de carbono y permiten una construcción precisa, rápida y sostenible.
















