El sector inmobiliario peruano vive un momento decisivo. De acuerdo con CAPECO (2025), el 35% de los proyectos residenciales previstos se destinarán a vivienda social y alrededor de una cuarta parte incorporará criterios de sostenibilidad, como certificaciones internacionales y bonos verdes. Sin embargo, la otra cara de la moneda es menos alentadora: el INEI (2024) estima que siete de cada diez viviendas urbanas son autoconstruidas, lo que incrementa los costos en un 33% por metro cuadrado y expone a miles de familias a riesgos de seguridad.
Para José Ignacio Pacheco, decano de la Facultad de Diseño y Arquitectura de UCAL, estas cifras evidencian una brecha que debe cerrarse con urgencia. El especialista explica que “el Perú enfrenta un doble desafío: mientras un sector formal avanza hacia la innovación y la sostenibilidad, la mayoría de las familias todavía levanta sus casas de manera informal, con algunos gastos que podrían reducirse y menos segura. Nuestro reto como arquitectos es reducir esa distancia formando profesionales con más horas prácticas y utilizando las últimas tecnologías y sobre todo con IA generativa, que les ahorre tiempo y les permitan crear propuestas innovadoras, accesibles y seguras”.
En ese sentido, el académico de UCAL sostiene que el futuro de la vivienda no depende solo de nuevas tecnologías, sino de cómo estas se aplican en beneficio de más peruanos. Por esta razón, los diseños no tienen que ser muy costosos, sino considerando presupuestos y siguiendo estas recomendaciones:
- Incorporar la arquitectura bioclimática: Diseñar espacios bajo principios bioclimáticos permite optimizar el uso de la luz y el aire natural, reduciendo la necesidad de equipos de climatización artificial. En ciudades calurosas como Piura o Iquitos, estas estrategias marcan una diferencia en el confort térmico y promueven un estilo de vida más sostenible.
- Promover viviendas multifamiliares y modelos de co-living: Frente a la escasez de suelo urbano, estos formatos permiten compartir áreas comunes, como lavanderías, salas de coworking o terrazas, haciendo más asequible el acceso a zonas céntricas y fomentando la vida comunitaria. Esta tendencia ya está consolidada en ciudades como Madrid y Ciudad de México.
- Brindar asistencia técnica para reducir la autoconstrucción informal: Acompañar a las familias con asesoría técnica con nuestros bachilleres y egresados para el diseño, elección de materiales y seguridad estructural no solo abarata costos, sino que también previene riesgos. Un modelo exitoso es el programa chileno de “Asistencia Técnica Habitacional”, que podría adaptarse al contexto peruano.
- Usar herramientas Proptech: Plataformas digitales, realidad aumentada o recorridos 3D ayudan a visualizar proyectos antes de construirlos, incrementando la confianza de los compradores y reduciendo errores de planificación. Según Deloitte (2024), el 64 % de las inmobiliarias en América Latina ya explora este tipo de soluciones tecnológicas.
“El futuro de las viviendas en Perú no se define únicamente en los planos ni en las tendencias globales, sino en la capacidad de adaptarlas a la realidad local. En esa línea, UCAL apuesta por formar arquitectos y diseñadores preparados para liderar esta transformación y crear hogares que combinen innovación, sostenibilidad y calidad de vida. Al final, el diseño no solo construye espacios: también construye bienestar y futuro”, concluyó el académico de esta universidad.