- En un mercado donde el metraje promedio cayó de 70 a 62 m², los espacios de coworking que incluyen booths o cabinas antirruido se convierten en el aliado clave para optimizar la vivienda sin pagar de más por metros adicionales.
El comprador de vivienda en Lima ya no mide su hogar solo por los metros del departamento. Lo mide también por lo que ocurre fuera de él.
Mientras el precio por m² subió 17,3% entre 2021 y el primer trimestre de 2026, el precio total promedio apenas aumentó 1,6%. En ese mismo periodo, el área techada promedio de las viviendas cayó de 70 m² a 62,3 m². El mercado, en pocas palabras, ha reducido el tamaño de los departamentos para mantenerlos al alcance del comprador. Y frente a eso, las áreas comunes han tomado un rol que antes no tenían.
Para Olenka Araujo, Gerente Comercial y de Marketing de Alerces Inmobiliaria, esta reducción del espacio privado ha convertido a gimnasios, zonas sociales y, especialmente, al coworking, en piezas esenciales de la propuesta habitacional. «El comprador de hoy ya no mide su hogar solo por los metros de su departamento, sino por la calidad de vida que ocurre en todo el edificio. Las áreas comunes han dejado de ser un diferencial estético para ser una extensión real y necesaria de la vivienda», explica.
Del extra al esencial
Durante años, espacios como el coworking o la zona de parrillas fueron vistos como un valor agregado, algo que diferenciaba un proyecto de otro. Hoy esa lógica cambió. El desarrollo de áreas comunes, coworking y gimnasios permite complementar el tamaño del departamento y hacer más eficiente el uso del espacio, señalan expertos del sector inmobiliario.
Esto responde también a un cambio en el estilo de vida del comprador. Tras la pandemia y el retorno progresivo a la presencialidad, las personas están reevaluando la importancia del tiempo de traslado. Trabajar desde el edificio, sin salir del barrio, se ha vuelto una prioridad real para quienes eligen departamentos en zonas bien conectadas.
La especialista precisa que el coworking en particular ha pasado a ser uno de los espacios más consultados por los interesados en sus proyectos. “Ya no es una pregunta de curiosidad, es una pregunta de decisión. El comprador quiere saber si puede trabajar bien desde el edificio, no solo si tiene dónde sentarse. Por eso, integramos booths o cabinas privadas para llamadas y reuniones virtuales, permitiendo que el residente tenga la privacidad de una oficina sin necesidad de un departamento más grande. Eso cambió completamente la manera en que diseñamos’, señala.»
Conectividad y calidad de vida, en el mismo edificio
La búsqueda de vivienda se orienta cada vez más hacia zonas cercanas a centros laborales y con mejor conectividad. El comprador evalúa no solo sus desplazamientos diarios, sino también la facilidad de acceso para visitas y la calidad de vida en general. En ese contexto, un coworking bien diseñado dentro del edificio no es un lujo, es una respuesta directa a esa demanda de conectividad sin necesidad de desplazarse.
Las tipologías más buscadas permiten atender tanto a familias pequeñas como a compradores que buscan flexibilidad, como por ejemplo, tener un espacio adicional para ‘home office’ o hasta para rentar y tener compañeros de cuarto. Esa flexibilidad, que antes se buscaba dentro del departamento, hoy el edificio la puede ofrecer en sus zonas comunes.
«Lo que vemos es que el comprador de hoy quiere vivir bien con lo justo. No busca más metros, busca que esos metros funcionen. Y cuando el edificio tiene espacios comunes realmente útiles, un coworking que inspire, un gym que se use, zonas que inviten a quedarse, el departamento se percibe mucho más grande de lo que mide», apunta Araujo.
Es precisamente en esa lectura donde Alerces desarrolló Nara, su más reciente proyecto en Lince. Con departamentos de 1 y 2 ambientes sobre la Av. Arequipa, a pasos del centro financiero de San Isidro, el proyecto incluye coworking con cabinas de llamadas, gimnasio, jacuzzi, bike zone y zona de parrillas, espacios diseñados para extender la experiencia de vivir más allá de las cuatro paredes. «Nara es nuestra respuesta concreta a lo que el mercado está pidiendo hoy», concluye la ejecutiva.






