23 abril, 2024

En Perú esta casa replantea el estilo Tudor que resaltan sus acabados en madera

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La decoración de esta casa ubicada en el único bosque colonial de Lima acompaña la singular arquitectura con texturas, arte y color.

El Olivar de Lima es un bosque de origen colonial entre cuyos árboles centenarios se diseñó, a inicios del siglo XX, una de las primeras urbanizaciones modernas. En este entorno patrimonial, el despacho 51-1 Arquitectos levantó una nueva casa que replanteó el estilo Tudor (una de las tipologías determinadas por la normativa de la Zona Monumental), proponiendo ambientes con una visión muy contemporánea y un lenguaje de volúmenes y planos.

La arquitecta y paisajista peruana Augusta Pastor recibió el encargo de terminar los interiores con una decoración que hiciera justicia al espacio. Sus intervenciones en el área social estuvieron marcadas desde el inicio por la materialidad de la casa, que tiene ambientes recubiertos por madera y un techo de presencia contundente.

Sala de estar en Olivar de Lima

“De partida fue un encargo distinto y especial”, aseguró Augusta Pastor. “Esta casa no era un lienzo en blanco, todo lo contrario: tenía ya mucha información. El reto del interiorismo fue no competir con la arquitectura y que los espacios no quedaran sobrecargados”, explicó.

Se trató de un proceso concretado por etapas. El primer momento fue en el 2017, con la casa recién estrenada. Desde entonces, Pastor ha acompañado a la familia en sus cambios, añadiendo y variando elementos, hasta llegar a esta última escena en que la vivienda por fin se siente plena, íntegra y cálida.

Cocina de Olivar de Lima
La interiorista prefirió agregar pocos muebles y de líneas muy simples a una cocina de techo bajo y piso de mosaicos protagónicos.

Los espacios le pedían color fuerte y saturado. “Creo que no hubiera funcionado algo neutro aquí”, reflexionó. Empezaron a aparecer azules, mostazas y tonos encendidos en el mobiliario y en los objetos, que se vinculan a la juventud y personalidad de la familia que habita el hogar. Para la arquitecta peruana, si es que no hubiera usado el color de esa manera contrastante, la madera y la volumetría hubieran resultado apabullantes.

Comedor en Olivar de Lima

La elección del arte también estuvo a su cargo. La primera pieza colocada fue un conjunto de cerámicas de la peruana Patricia Camet. La curaduría de Augusta Pastor la llevó a elegir piezas como el videoarte del chileno Felipe Lavín, una opción inesperada para el comedor que, sin embargo, funciona porque el movimiento y el sonido estimulan la sobremesa de manera ideal.

Uno de los últimos muebles en llegar fue la consola de terrazo verde diseñada por la propia arquitecta, que descansa junto a un librero zoomorfo. La armonía y cohesión entre el interiorismo, la arquitectura y el estilo de habitar la residencia también pasaron por las geometrías y texturas que añadió. “Quise crear un ambiente lúdico y se logró una casa muy divertida”, finalizó Pastor.

“La morada era todo lo contrario a un lienzo en blanco”, aseguró orgullosa Augusta Pastor.

Fuente: AD Magazine.

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