14 abril, 2024

Conoce la casa de campo más hermosa y su magnífica historia

La hermosa Villa Necchi Campiglio parece una casa de campo en medio de la ciudad: Aquí te contamos su historia.

Esta maravillosa casa de campo es una muestra de una época y un estilo de vida que ha permanecido intacto a lo largo del tiempo. Es el relato arquitectónico y estilístico de un Milán de entreguerras. Rico, despreocupado, luego bombardeado y cansado, se levanta de nuevo y vuelve al esplendor y la diversión, entre fiestas de alberca con Negroni y juegos de cartas en el Fumoir. Villa Necchi Campiglio es una obra única de Piero Portaluppi, diseñada entre 1932 y 1935. Se trata de una lujosa casa de campo con jardín pero dentro la ciudad, con interminables secuencias de habitaciones, salones, baños y una magnífica veranda, un enorme jardín e incluso una alberca (la primera privada de la ciudad en aquella época). Custodia importantes obras de arte (hay nada menos que tres colecciones donadas), y tras la muerte del último propietario, quien la donó al FAI (Fondo Ambiente Italiano) en 2001, la Villa fue sometida a importantes trabajos de restauración hasta que finalmente se abrió al público en 2008. Hoy te contamos cómo es la Villa Necchi Campiglio a través del video tour que puedes encontrar en el perfil de Instagram de AD Italia. Disfruta de la película, pero antes te contamos 5 curiosidades sobre esta obra maestra de la arquitectura italiana.

1. Nene, Gigina, Nedda y la niebla milanesa

La villa fue encargada a Portaluppi en 1932 por el médico-empresario Angelo Campiglio, conocido como Nene, y las hermanas Necchi: Gigina, esposa de Angelo, y su hermana Nedda (quien es soltera vive con ellos). Originarias de Pavía, las hermanas son propietarias de una gran fábrica de fundición de hierro llamada NECA; Vittorio Necchi, su hermano, es dueño de la empresa de las famosas máquinas de coser Necchi, uno de los iconos del boom económico italiano posterior a la Segunda Guerra Mundial, presente en todos los hogares como símbolo de bienestar. El matrimonio Campiglio, atraído por la vida social y cultural de la ciudad, decidió trasladarse a Milán a principios de los años treinta. Se cuenta que una noche, cuando iban de regreso a Pavía tras asistir a una presentación en la Scala, se perdieron en la niebla milanesa y al detener el coche vislumbraron entre los árboles de un jardín un letrero de “se vende” con un número de teléfono. Al día siguiente, Angelo compró una parte del jardín y encargó a Portaluppi el diseño de la residencia: así nació Villa Necchi Campiglio, donde los propietarios pasarían el resto de su larga vida. Una existencia dorada, libre de preocupaciones financieras, repartida entre salones, fiestas en el campo y viajes en Europa a bordo de su Isotta Fraschini. También viajaron a Oriente Medio y Extremo Oriente, de los que son grandes aficionados. Y desde luego pracicaron todo tipo de deporte: el esquí, la natación, el tenis y hasta la pesca.

2. Portaluppi: el arquitecto-humorista

Su nombre es Piero Portaluppi, y en aquellos años era el arquitecto más solicitado del momento. Fue profesor del Politécnico de Milán y un diseñador consagrado de viva creatividad y elegancia innata. Entre los años 20 y 30, encontramos en su arquitectura una mezcla de elementos neoclásicos, decó, futuristas y secesionistas. A lo largo de su increíble carrera trabajó para los clientes más importantes del empresariado lombardo y en la restauración de los principales monumentos de Milán, y también probó suerte como caricaturista humorístico y satírico, publicando viñetas en varias revistas (Il baubauA quel paese y el Guerin Meschino). Además, fue un gran aficionado a la astronomía.

3. La habitación que dialoga con la naturaleza

La escultura de Adolfo Wildt de 1930 El loco puro de la colección Gian Ferrari ha sido considerada como el testamento...
La escultura de Adolfo Wildt de 1930, El loco puro, de la colección Gian Ferrari, ha sido considerada como el testamento espiritual del artista: Parsifal luchando contra el mal, representado por la serpiente aplastada bajo el cáliz del Santo Grial.

“La casa moderna es todo un marco de ventanas; el culto, el cuidado y la precisión en el perfeccionamiento de cada una de ellas han hecho de la casa una caja preciosa”. —Portaluppi.

El arquitecto declara abiertamente su gran atención a la ventanería. Y la veranda de Villa Necchi Campiglio lo demuestra a la perfección: proyectada casi en su totalidad hacia el espacio exterior, se abre al jardín a través de estas paredes de cristal y de una gran ventana horizontal que actúa como punto de encuentro entre el interior y el exterior. Este salón es un elegante jardín de invierno, una jungla urbana en la que el verde es el protagonista: la salvia de las paredes, los mármoles Roja y Patrizia del suelo, la tapicería del sofá en forma de “S”. Y luego las plantas exóticas, por supuesto, que casi se mezclan con los árboles del exterior. En una obra brillante e innovadora.

4. La alberca climatizada y otras innovaciones tecnológicas

La alberca. La colaboración de Tomaso Buzzi con la familia Necchi Campiglio tambin se refleja en algunas zonas del...
La alberca. La colaboración de Tomaso Buzzi con la familia Necchi Campiglio también se refleja en algunas zonas del jardín. De hecho, el arquitecto diseñó la zona que rodea la alberca, creando un muro que separa la pista de tenis y trazando un recorrido ondulado con nichos y aberturas arqueadas.

Portaluppi adoptó en el proyecto de Villa Necchi Campiglio varias soluciones innovadoras para la época: el elevador que conectaba los cuatro niveles de la residencia, el montaplatos, los interfonos internos (cada habitación estaba equipada con un timbre para llamar al personal), la reja automática en la entrada, las cajas fuertes, las puertas blindadas para garantizar la seguridad en toda la casa. Los marcos de las ventanas y las puertas tienen un sistema de cierre oculto de triple deslizamiento y la calefacción de última generación está escondida en los umbrales laterales de las ventanas. Este sistema se describe en las revistas de la época como una solución ingeniosa al “problema arquitectónico moderno del sistema de calefacción invisible”. Otra novedad absoluta es la alberca que “se calienta con un mecanismo especial” y “tiene un cambio de agua automático”, escribió la revista Rassegna di architettura en 1935.

5. Una villa digna de un Oscar

En 2009, la Villa Necchi Campiglio se convirtió en la gran estrella de la película Io sono l’amore, del director Luca Guadagnino. De hecho, la casa de fue elegida para ambientar la historia de la familia Recchi interpretada por actores de la talla de Tilda Swinton, Pippo Del Bono, Marisa Berenson y Alba Rohrwacher. Reflejando el estilo de vida acomodado de los propietarios, la casa es un escenario ideal para mostrar los hábitos y costumbres de la alta burguesía industrial lombarda. “Buscaba un lugar muy específico, según un determinado gusto”, dijo el director en una entrevista. “Me interesaba un ambiente muy riguroso, neutro por fuera y rico por dentro, severo pero al mismo tiempo dorado y cálido. Villa Necchi Campiglio fue una oportunidad increíble. Había comprado muchos libros de arquitectura buscando la locación perfecta y no encontré nada, siempre había algo excesivo en las casas. Hasta que en un momento dado compré un libro que recogía algunas de las mejores mansiones italianas —el último que me había prometido comprar después de tres años de investigación— y la última casa del libro era Villa Necchi Campiglio, que en ese entonces no sabía que existía”. Afortunadamente, descubrió la casa perfecta y lo celebró en una obra maestra cinematográfica que lo haría inmortal. Pero no es el único director que se ha sentido fascinado por esta villa. Ridley Scott rodó algunas escenas de Casa de Gucci, pues Milán es un lugar clave para contar la historia de Patrizia y Maurizio Gucci. Fue en Villa Necchi Campiglio donde se reconstruyó el estudio de Rodolfo Gucci (Jeremy Irons en la película) y en la película se aprecian muchos elementos icónicos: la veranda, los elevadores, el montacargas, los interfonos interiores, las puertas corredizas blindadas, las bóvedas amuralladas, las colecciones de arte y el exterior con su jardín y alberca.

La sala principal. El vestíbulo se caracteriza por la amplitud del espacio, la calidad de los materiales y las puertas corredizas ocultas que dan profundidad al espacio. 

La veranda. En la foto, el modernísimo sofá tapizado en verde, un tono que predomina en toda la habitación

Un legado que hay que conservar. Las hermanas Necchi dejaron la casa en la que vivieron durante casi setenta años al cuidado de la FAI a través de Giulia Maria Mozzoni Crespi, fundadora de la Fundación. Abierta al público desde 2008, Villa Necchi Campiglio está incluida en el circuito de casas-museo de Milán.

El jardín. Durante la restauración, la FAI se encargó de ordenar y reordenar el jardín manteniendo, ofreciendo a los visitantes un oasis verde en el corazón de Milán. El exterior también se ha enriquecido con el Dormiente de Arturo Martini, una réplica en mármol del original de yeso de 1921 conservado en la Galería de Arte Moderno de Roma.

Un espacio social. Como recuerda un amigo de la familia: después de la Segunda Guerra Mundial, la villa estaba siempre abierta para una sobremesa o un torneo de cartas y, en verano, para nadar, desayunar o jugar tenis con los amigos.

La alberca. La colaboración de Tomaso Buzzi con la familia Necchi Campiglio también se refleja en algunas zonas del jardín. De hecho, el arquitecto diseñó la zona que rodea la alberca, creando un muro que separa la pista de tenis y trazando un recorrido ondulado con nichos y aberturas arqueadas.

Pequeños secretos de la fachada. Desde el jardín es posible admirar una estrella en la fachada que recuerda el cielo nocturno; en la fachada adyacente, que da a la pista de tenis, hay un reloj de sol, que recuerda la idea del sol y la luz.

La importancia del aire libre. El gran terreno adquirido por la familia Necchi Campiglio originalmente formaba parte del antiguo parque de Cicogna, también conocido como la ortaglia del vivavio. En esta zona, Portaluppi diseñó un elegante jardín en el que insertó una pista de tenis y una alberca.

La biblioteca. Todos los detalles arquitectónicos y decorativos de la sala se atribuyen a Portaluppi: destacan las librerías que cubren completamente las paredes. Los numerosos libros, que aún se conservan, cuentan la historia de la lectura de la familia: encontramos novelas (principalmente francesas y a menudo en el idioma original) textos de arte (italianos y modernos) y libros de viajes.

El comedor. El revestimiento de pergamino de las paredes y la decoración del techo son los únicos indicios del diseño original de Portaluppi. 

Las colecciones de arte. Tres importantes colecciones fueron donadas a la FAI por Claudia Gian Ferrari, el matrimonio Alighiero y Emilietta de’ Micheli y los herederos de Guido Sforni.

Las puertas corredizas de la veranda son de alpaca, una aleación metálica muy resistente de níquel, zinc y cobre. La modernidad del diseño y el refinamiento del material los convierten en un elemento altamente decorativo, además de funcional. 

En 1935, la veranda fue amueblada con un valioso mueble de los años 30 diseñado por los arquitectos Franco Albini y Giancarlo Palanti, del que desgraciadamente no se conserva ningún rastro. En su lugar hay un mueble lacado del siglo XVIII que originalmente estaba en la sala principal.

La escultura de Adolfo Wildt de 1930, El loco puro, de la colección Gian Ferrari, ha sido considerada como el testamento espiritual del artista: Parsifal luchando contra el mal, representado por la serpiente aplastada bajo el cáliz del Santo Grial.

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