14 abril, 2024

Cómo elegir la temperatura de color adecuada en la iluminación de la cocina

Cada zona de la cocina necesita un tipo de luz diferente: fría, cálida o neutra.

Luz cálida, fría o neutra. ¿Cuál es mejor para la cocina? Es posible que te hayas hecho esta pregunta y la respuesta es que depende. Lo más sencillo, lo que solemos hacer casi siempre, es optar por una luz fría. Pero en la cocina la decoración cobra cada vez más importancia y ese tipo de luz no siempre es la mejor, al menos, en todas las zonas.

A la hora de elegir la temperatura de luz más adecuada hay que tener en cuenta qué es lo que buscamos con la iluminación, si va a ser una luz más funcional o más decorativa. Esa es la base que nos pondrá sobre la pista para elegir las luminarias más aconsejables. Si no acabas de tenerlo claro, sigue leyendo para descubrir qué es eso de la temperatura del color y cómo aplicarlo a la cocina.

Aprende a distinguir la temperatura de color y la tonalidad

Antes de mostrar cuál es la temperatura de luz más adecuada para la cocina, es importante que conozcas qué es exactamente y cómo se mide. Pues bien, la temperatura de color se mide en grados Kelvin (K) y hacer referencia a la impresión de color que percibe el ojo humano ante una determinada fuente de luz.

cocina blanca con iluminacion

Esa temperatura oscila entre 1.000 K (luz vela) y 10.000 K (luz cielo azul). Cuanto más bajo sea el valor, más cálida será la luz. Y viceversa. ¿Cuál es la luz día? La que se sitúa alrededor de 5.000 K. Estas son las cuestiones básicas que debes tener a la hora de iluminar la cocina.

Qué tipo de luz elegir en la cocina

En una cocina se pueden combinar sin problemas diferentes temperaturas de luz. Lo que importa es elegir la más adecuada para cada espacio según el uso que vaya a tener. Ante la duda, hay una solución práctica y muy sencilla: la luces regulables. Pero como no siempre las puedes elegir, estas son las claves para una cocina perfectamente iluminada:

Luz fría

Las luminarias con temperaturas superiores a los 5.000 K, es decir, luces frías, son perfectas para la zona de trabajo. La razón es que son las luces que permiten la máxima claridad y, por ello, ofrecen más seguridad a la hora de elaborar los alimentos. Por eso es la luz que se emplea en espacios donde la visibilidad sea importante.

cocina con luz general fria

Lo ideal es que estas luces iluminen directamente la encimera, evitando sombras. ¿Cómo conseguirlo? Colocando focos o tiras LED en la parte inferior de los muebles altos. De esta manera tendrás el complemento perfecto a esa luz de techo que no necesariamente tiene que ser fría.

Luz neutra o blanca

La temperatura en este caso se sitúa alrededor de los 4.000 K. Este tipo de luminarias son las más indicadas para la luz general, es decir, para esos focos o plafones que se colocan en el techo. Tienen la ventaja de que ofrece una buena iluminación, no distorsionan los colores y resultan cómodas en cualquier espacio de la cocina. El consejo es distribuirlas de forma homogénea para que iluminen perfectamente todo el espacio de la cocina.

Luz cálida

Es aquella que está por debajo de 3.300 K. ¿En una cocina? Sí, y además resulta ideal para esa iluminación ambiental y decorativa que cada vez está más presente. Ten en cuenta que en la cocina no siempre estás preparando comidas. En muchas ocasiones la utilizamos como comedor o como escenario de meriendas relajadas con amigos o familia.

cocina luz calida

En esos casos, lo recomendable es una luz que sea mas acogedora y, a la vez decorativa. Y las luminarias cálidas son perfectas para ello. Puedes colocarlas en la zona de la mesa o la barra de la cocina, por ejemplo, en forma de lámparas colgantes que además son superdecorativas. También las puedes colocar sobre los armarios o dentro de ellos si tienen puertas de cristal o bordeando la cocina si tienes moldura. Las tiras LED son estupendas para ello.

El estilo de la cocina también influye a la hora de elegir la temperatura de color

Los consejos anteriores son la base de la iluminación en función de la zona de la cocina y del uso que tenga. Pero, además, también hay que tener en cuenta el estilo de la cocina. En cocinas de estilo minimalista y sofisticado encajan mejor las luces más frías. Al contrario, en esas otras de aires más clásicos, rústicos o escandinavos, las luces más cálidas son perfectas.

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